Las dos iglesias más fotografiadas de San Petersburgo están a quince minutos de distancia, ambas funcionan como museos y ambas venden entradas. En un viaje corto hay que elegir una, y la decisión es más sencilla de lo que parece, porque ofrecen experiencias completamente distintas.
La Catedral de San Isaac destaca por su escala y las vistas desde lo alto. La Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, por sus mosaicos y su silueta.
En qué se diferencian
San Isaac es un gigante. Su construcción duró cuarenta años y fue consagrada en 1858; su cúpula es visible desde la mayoría de los espacios abiertos de la ciudad. En su interior reina la oscuridad, la solemnidad y el peso: granito, malaquita y lapislázuli, enormes pinturas y mosaicos. La sensación es de grandeza imperial, no de calidez.
Sin embargo, el verdadero atractivo es la columnata, un paseo alrededor de la base de la cúpula desde donde se contempla todo el centro a tus pies: el Nevá, el Almirantazgo, los tejados. Es el mejor mirador del San Petersburgo histórico, y su entrada se vende por separado de la de la catedral.
La Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada es justo lo contrario. Construida en el lugar donde Alejandro II fue herido de muerte, es deliberadamente rusa: con cúpulas puntiagudas, azulejos y ornamentación que recuerdan a Moscú y rompen con el estilo de San Petersburgo. En su interior hay más de 7.000 metros cuadrados de mosaicos, que cubren paredes y bóvedas por completo. Es, en la práctica, un museo de mosaicos: casi no hay pinturas, todo está hecho con esmalte.
La iglesia es pequeña y se visita rápido, pero deja una impresión fuerte, especialmente en un día soleado, cuando los mosaicos comienzan a brillar.
Cuál se adapta mejor a ti
Una sola iglesia para todo el viaje, primera visita. San Isaac, por la columnata. Así ves la catedral y el panorama en una sola visita, sin necesidad de buscar un mirador aparte.
Te encantan los detalles y la decoración. La Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada. Sus mosaicos invitan a observarlos con detenimiento, y a escala mundial son una rareza.
Te dan miedo las alturas o te cuesta subir escaleras. La Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada: la columnata implica más de doscientos escalones en una escalera de caracol, y no hay ascensor.
Solo tienes una hora, quizá noventa minutos. La Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada: es compacta y una hora es suficiente. San Isaac con la columnata requiere entre dos y tres horas, contando las colas.
Está nublado. Entonces omite la columnata: en un día gris se ve poco desde arriba, y la entrada no vale la pena.
Viajas con niños. La Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada: es luminosa, colorida y rápida. San Isaac suele aburrir a los niños, excepto por la subida, que suele encantarles.



